domingo, 15 de agosto de 2010

Dime quien eres y te dire cuanto debes...

La magia de nuestros días está compuesta por uno de los espíritus más tácitos de la humanidad, esa sin razón que otorga las decisiones, la fe, que en sus presentaciones mas banales también se llama crédito, creer, eso es lo que hace un banco cuando nos presta dinero a una tasa determinada para hacer más dinero del dinero por el fenómeno ese tan raro y complejo que es el tiempo a partir del riesgo de tener fe en un simple humano, y bueno de cómo funciona esta fe (créditos) es lo que me toca platicar hoy, quisiera comunicarles porque está razón de fe paga, es simple, la vida es finita y no basta tener licencia para vivirla, todos nos vamos a morir y ante eso los banqueros no pueden hacer nada, pero ante lo que si pueden hacer y lo hacen es pagarte la vida por adelantado, cualquier rico adinerado te puede pagar hoy el valor presente de todas las quincenas que puedes ganar durante toda tu vida, ni siquiera lo imaginas, ¿cuántos millones crees que podrás generar por tu paso por este mundo veinte, cien, mil? Solo para darte un parámetro el hombre más acaudalado, tiene así en efectivo unos 53,500 millones de dólares, sin valuar bienes o empresas, solo efectivo, y como obvio es generará más, más, y más, hipotecar la vida, hoy recibe todo lo que vas a ganar en toda tu vida y lo único que tendrás será mucho dinero pero ya no habrá más, como la vida cuando se acaba se acaba, feo ¿no?, entonces tendrás que trabajar toda el tiempo para pagar eso que no te pertenece, el dinero que ahora funciona como licencia para vivir, porque la vida si es tuya pero la tienes que acompañar con lujos y bonitos bienes para poder vivir como Dios manda y eso se paga con el tiempo no libre.

Cuál es la diferencia entre el que presta y el que pide prestado, pues que uno tiene para prestar (y cobrar) y otro tiene fe, fe en sí mismo, cree que podrá pagar y si podría, pero ese enemigo buena onda que tan amablemente nos trajo Jhon Law la tasa, el riesgo, la usura, el interés, el valor del dinero, el valor de la fe, la plusvalía del trabajo, la mejor oferta que el tiempo podría aceptar, este es el mundo de hoy, la velocidad de nuestros días, la vida citadina radica detrás de las preocupaciones del dinero y del tiempo, ambos siempre insuficientes, ambos relacionados y explícitos dentro de la belleza generada por la tasa de interés y detrás la fe, la credibilidad enmarcada, y si ya te aburrió que hable de los banqueros gordos y horribles que rellenan sus bolsillos con nuestro sudor, deja que te mencione a los otros gordos sotanozos que rellenan sus barrigas con lo otro que también tenemos y nadie nos puede quitar, la muerte, porque desde el principio del cristianismo, bueno en realidad desde antes, pero el cristianismo es hoy el mas acaudalado de los usureros de la fe, ellos nos han cobrado por siglos al menos 20, el valor de cada una de nuestras culpas, de nuestros pecados (que ellos inventaron dicho sea de paso) ninguna de las sociedades ubicadas en una mega polis es capaz de alcanzar una objetividad tal, que le permita un apego solo a los castigos que remedian faltas (cárcel) porque además tampoco funciona, es pues la moral como nicho de las buenas costumbres con raíces ambiguas pero cristinas las que acogen a la sociedad en una moral colectiva, en un juicio tácito que se firma al principio de nuestras vidas, y nos trae culpa sanéable con sacrificios personales, y como no hay nada mas mío que el dinero, este es altamente aceptable como para dispensar, perdonar, y reivindicar en el camino correcto, al menos del arrepentimiento del alma, que de no encontrarse arrepentida no podrá morir, no morirá y vagara por la eternidad, (¡no bueno!) la eternidad, esa cantidad de tiempo tan grande asusta, uno puede vivir toda una vida de miserias, pero una eternidad en pena me resulta un atropello a cualquier mínima justicia, entonces bajo esta lógica es claro que cualquiera de los buenos creyentes estamos dispuestos a pagar lo que sea, repito lo que sea, por no pasar la eternidad con penas, y solo para hacernos una idea de lo que esto representa, imagina por favor querido lector, con cuanto se pagan las culpas de los creyentes por 2000 años, nomas considerando los 108000 domingos que se le imparte misa a una iglesia de ¿qué será? 100 millones de personas en todo el mundo, es claro que esto de pagar para expropiar los pecados deja más, mucho más, que la capacidad de hacer con ellos (los pecados), lo único que este texto pretende señalar es que la fe es el costo de la vida y de la muerte al menos en términos monetarios, pero aquellos que pretenden vivir la vida loca y despreocupada de la moral tenemos la presentación barata del banco a quien le puedes pedir prestado para comprar el regalo carísimo que bien va a enmarcar la mirada sincera y la suplica de perdón (que seguro no mereces) el costo es una pequeña tasa de interés, la capacidad de adquirir aquello que aun no se ha ganado, pero para aquellos que prefieran la honradez y lo beneficios de una muerte que marque el comienzo de una eternidad sin penas, entonces se está hablando de una tasa un poco más cara, al fin la fe paga, y sin fe nadie puede vivir y en una de esas tampoco morir, no te preocupes, solo se vive una vez.